La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha promulgado una prohibición que impide a los estadounidenses comprar los últimos drones fabricados en el extranjero a partir de hoy. Esta decisión coloca estos drones en la Lista Cubierta de la FCC, un inventario de equipos y servicios de comunicaciones considerados como riesgos inaceptables para la seguridad nacional de EE.UU., incluyendo amenazas a la seguridad de sus ciudadanos. Anteriormente, esta lista ya incluía empresas notables como Kaspersky, ZTE y Huawei.
Según la hoja informativa de la FCC publicada el lunes, la prohibición afecta a los sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS) y sus componentes críticos, abarcando elementos como dispositivos de transmisión de datos, sistemas de comunicación, controladores de vuelo, sistemas de navegación, baterías y motores que se originan en países extranjeros. La agencia destaca amenazas potenciales como la vigilancia persistente, la extracción de datos y operaciones destructivas sobre el territorio de EE.UU., generando preocupaciones sobre su uso durante eventos significativos como la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos.
Los drones existentes, incluidos aquellos fabricados en China y previamente aprobados por la FCC, como los de DJI, siguen disponibles para su compra y uso. Sin embargo, en el futuro, la FCC no autorizará ningún nuevo producto de drones de fabricantes basados en el extranjero.
Esta acción sigue una revisión por un 'órgano interinstitucional del Poder Ejecutivo con experiencia adecuada en seguridad nacional', reunido por la Casa Blanca.
La Prohibición Despega
Los drones han sido durante mucho tiempo objeto de escrutinio legislativo debido a preocupaciones sobre su potencial como amenazas a la seguridad nacional. Los críticos argumentan que permiten invasiones de privacidad, causan interrupciones y violan las regulaciones del espacio aéreo restringido. El impulso para una prohibición ganó tracción después de que el Congreso de EE.UU. aprobara el Acta de Autorización de Defensa Nacional 2025 el año pasado, incluyendo disposiciones para contrarrestar los drones fabricados en China. Como resultado, a empresas como DJI se les dio un año para demostrar a una agencia de seguridad nacional calificada que sus productos no ponen en peligro la seguridad de EE.UU.