El Creciente Consenso en Europa sobre la Necesidad de Cohetes Reutilizables

En Europa se ha formado gradualmente un consenso que reconoce la necesidad de que la industria espacial del continente invierta en el desarrollo de cohetes reutilizables. Sin embargo, persisten preguntas sobre las estrategias de implementación y los costos asociados.

La discusión europea sobre cohetes reutilizables se centra principalmente en crear un nuevo sistema de cohetes que podría finalmente reemplazar al Ariane 6. A pesar de su lanzamiento hace menos de dos años, el Ariane 6 sigue el modelo tradicional desechable utilizado por la industria de lanzamiento durante muchas décadas.

La Agencia Espacial Europea (ESA) está colaborando activamente con las jóvenes empresas de cohetes en toda Europa ofreciendo incentivos financieros para demostrar la capacidad de sus lanzadores de satélites pequeños. Además, la ESA también está ofreciendo fondos para promover actualizaciones tecnológicas que permitan a los cohetes llevar cargas útiles más pesadas al espacio. Junto con la Comisión Europea y los gobiernos nacionales, la ESA está invirtiendo en transportadores de cohetes diseñados para probar tecnologías de despegue y aterrizaje vertical. Aunque estas iniciativas cuentan con respaldo financiero sustancial, carecen de cohesión, resultando en un progreso lento.

Actualmente, existe una propuesta para modificar el diseño existente del Ariane 6 para un uso parcial. ArianeGroup, una empresa conjunta propiedad equitativa de Airbus y Safran, obtuvo un contrato de la iniciativa Boosters para el Transporte Espacial Europeo (BEST!) de la ESA a finales de 2024.

Primer lanzamiento del cohete Ariane 6 de Europa
Crédito: ESA  S. Corvaja
El primer cohete Ariane 6 de Europa se lanza en su vuelo inaugural el 9 de julio de 2024.

Trazando hacia Atrás los Orígenes del Diseño

El viaje de diseño del cohete Ariane 6 comenzó en 2014 cuando Airbus y Safran revelaron el marco que finalmente llegó a los cielos en 2024. Este cohete emplea un diseño desechable que presenta una etapa central criogénica y adjunta dos o cuatro propulsores de cohetes sólidos según los requisitos de la misión.

Para el momento de su concepción de diseño, SpaceX ya había publicitado su ambición de recuperar y reutilizar los propulsores Falcon 9, un hito logrado en 2015. SpaceX llevó aún más los límites al reutilizar un propulsor en 2017, desafiando el escepticismo de los funcionarios europeos. Blue Origin siguió con éxito al aterrizar un propulsor de clase orbital el año pasado, mientras que varias compañías chinas están cerca de logros similares.

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