El Pentágono proporcionará un apoyo 'más limitado' a sus aliados según la nueva Estrategia Nacional de Defensa de EE. UU., representando un cambio en las prioridades de defensa. El Departamento de Defensa ahora coloca un enfoque principal en la seguridad del territorio estadounidense y del Hemisferio Occidental, en lugar de China, que antes se destacaba como la principal amenaza en documentos de estrategia anteriores. Este ajuste refleja recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre un mayor 'reparto de cargas' de los aliados para enfrentar amenazas de Rusia y Corea del Norte.
El informe de 34 páginas, complementando la Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. del año pasado, no describe a Rusia como una amenaza directa para EE. UU., sino como una 'amenaza persistente pero manejable' para los miembros del este de la OTAN. Llama a los aliados a asumir más responsabilidades, enfatizando que el cambio no es un movimiento hacia el 'aislacionismo' sino un enfoque más centrado en los intereses de EE. UU.
Mientras que las estrategias pasadas describían a China y Rusia como desafíos primarios, esta nueva estrategia aboga por relaciones sin confrontación con China, no buscando ni dominar ni humillar. Taiwán, un punto focal en documentos anteriores, permanece sin mencionar, aunque la estrategia establece claramente el objetivo de prevenir el dominio de China o cualquier otra nación sobre EE. UU. o sus aliados. A pesar de un extenso acuerdo de armas de $11 mil millones con Taiwán a finales del año pasado, la estrategia prevé un papel disuasorio 'más limitado' contra Corea del Norte, destacando la capacidad de Corea del Sur para manejar responsabilidades primarias.
En medio del segundo mandato presidencial de Trump, las acciones de EE. UU. han incluido la aprehensión del presidente venezolano Nicolás Maduro, ataques dirigidos a embarcaciones de tráfico de drogas, y presión sobre aliados en relación con la adquisición de Groenlandia. La estrategia subraya la importancia de asegurar el acceso militar y comercial de EE. UU. a terrenos significativos como el Canal de Panamá, el Golfo de América y Groenlandia. Refleja un pragmático alejamiento del 'idealismo utópico' en favor del 'realismo duro', según la administración Trump.