Un hombre de 20 años en Taiwán buscó consejo médico en una clínica de dermatología debido a una extraña erupción en sus hombros y pecho que había sido persistentemente pruriginosa y elevada durante un mes. Además, aparecieron parches de piel pigmentada intercalados con la erupción roja.
Según un informe en el New England Journal of Medicine, una biopsia de piel reveló hinchazón celular e inflamación cerca de los vasos sanguíneos. Sin embargo, las pruebas no indicaron ninguna condición común de la piel, dejando a los médicos sin respuestas inmediatas. Fueron los hábitos dietéticos recientes del paciente los que llevaron a un diagnóstico eventual.
El hombre reveló que había cambiado a una dieta cetogénica dos meses antes de su visita a la clínica, un régimen dietético alto en grasas y bajo en carbohidratos. Esta dieta cambia la fuente de energía del cuerpo de la glucosa a la grasa, induciendo un estado conocido como cetosis. Aquí, el tejido graso se descompone liberando ácidos grasos libres, que el hígado convierte en acetil-CoA. Cuando se produce en exceso, esta molécula puede alterar los procesos metabólicos normales, llevando a la formación de cuerpos cetónicos como el acetoacetato y el beta-hidroxibutirato.
Estos cuerpos cetónicos ingresan al torrente sanguíneo, proporcionando fuentes de energía para varios tejidos, particularmente el cerebro. Las dietas cetogénicas tienen aplicaciones clínicas reconocidas, como el manejo de la epilepsia resistente a medicamentos y ciertos trastornos metabólicos raros. También están siendo exploradas para el manejo de la obesidad y la diabetes tipo 2, así como en la investigación sobre el metabolismo del cáncer y enfermedades neurodegenerativas, incluyendo las enfermedades de Parkinson y Alzheimer.