Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 han comenzado con un giro inesperado cuando se reporta que los saltadores de esquí masculinos supuestamente están inyectando sus penes con rellenos para mejorar sus capacidades de vuelo.
Esta afirmación controvertida sugiere que un bulto más prominente en los escaneos corporales 3D, requeridos en la pretemporada, podría proporcionar a los saltadores centímetros adicionales de material en sus trajes de salto. Tales modificaciones en el área de la entrepierna del traje podrían teóricamente aumentar la resistencia y el levantamiento del traje, dando a los atletas una ventaja potencial. Un estudio de 2025 publicado en Frontiers in Sports and Active Living indicó que 2 cm adicionales de tela en el traje podrían aumentar la resistencia en un 4% y el levantamiento en un 5%, potencialmente extendiendo un salto en 5.8 metros.
Este rumor sigue a un escándalo que involucró a los medallistas olímpicos noruegos Marius Lindvik y Johann Andre Forfang, quienes fueron penalizados por alterar ilegalmente sus trajes de salto. En 2025, ambos atletas y varios oficiales del equipo fueron sorprendidos manipulando el área de la entrepierna del traje, resultando en suspensiones para los atletas y prohibiciones para los entrenadores.
Estas últimas acusaciones de métodos basados en inyecciones supuestamente surgieron en enero cuando el periódico alemán Bild citó susurros sobre el uso de ácido hialurónico o parafina para mejoras internas. El Dr. Kamran Karim del Hospital Maria-Hilf comentó que aunque tales procedimientos podrían alterar temporalmente la apariencia, carecen de justificación médica y conllevan riesgos.
El asunto llamó la atención en una reciente conferencia de prensa cuando periodistas interrogaron a oficiales de la Agencia Mundial Antidopaje sobre estas afirmaciones. El director general de la AMA señaló que los métodos de mejora que no involucran dopaje están fuera de su jurisdicción, pero la agencia se mantiene desinformada sobre estas acusaciones. Sin embargo, el presidente de la AMA, Witold Banka, reconoció la curiosidad en torno al tema, señalando con humor que la popularidad del salto de esquí en Polonia merecía una mayor investigación.