El martes por la noche, la Administración Federal de Aviación (FAA) restringió el espacio aéreo hasta 18,000 pies sobre el Aeropuerto Internacional de El Paso en Texas, indicando que estas medidas durarían 10 días. Sin embargo, en un giro inesperado, la FAA reabrió el espacio aéreo en menos de 10 horas, permitiendo la actividad aérea en el concurrido centro una vez más.
Poco después de la cancelación de estas restricciones, el Secretario de Transporte de EE. UU., Sean Duffy, abordó la situación, afirmando que la FAA y el Departamento de Guerra (DOW) tomaron medidas rápidas contra una 'incursión de drones de cartel.' Cabe destacar que la Administración Trump se refiere al Departamento de Defensa como el Departamento de Guerra, mientras su título oficial permanece sin cambios.
Esta explicación de Duffy ha enfrentado escepticismo.
Según informes de The New York Times y otras fuentes, parece que el ejército ha estado trabajando en láseres de alta energía diseñados para neutralizar amenazas de drones. Las discusiones para probar estos nuevos sistemas desde la cercana base del ejército de Fort Bliss habían estado en curso entre la FAA y los oficiales militares de EE. UU. A pesar de las preocupaciones de seguridad no resueltas de la FAA en relación con estas pruebas, el ejército procedió a principios de esta semana. Curiosamente, se reveló que el objetivo era un globo de fiesta, no un dron.