Gisèle Pelicot Habla con BBC sobre Su Calvario: 'Me Sentí Aplastada por el Horror Pero No Siento Enojo'
En una entrevista franca y emotiva con la BBC, Gisèle Pelicot habló sobre la noche que alteró su vida para siempre. Compartió los escalofriantes detalles del momento en que descubrió que su pareja, Dominique Pelicot, estaba bajo custodia policial, acusado de asalto sexual. La noticia fue un golpe devastador, uno que la dejó sintiéndose abrumada y desconectada de la realidad, pero sorprendentemente carente de enojo.
"Cuando la policía me dijo que no estuviera sola, sentí el peso de sus palabras sin comprender completamente la magnitud de la situación," recordó. El consejo fue una clara señal de la seriedad de la situación, destacada por la sugerencia de priorizar su seguridad. La policía insistió en esta medida precautoria, reflejando el potencial de nuevos desarrollos que podrían desencadenar respuestas impredecibles de las personas involucradas.
El regreso a casa de Pelicot esa noche marcó el comienzo de un viaje surrealista y desalentador para entender y articular el dolor infligido sobre ella. En sus propias palabras, "Entré a mi casa aturdida, sintiendo como si estuviera vagando por una pesadilla que no me soltaba". El calor y la familiaridad típicos de su hogar parecían eclipsados por una abrumadora sensación de incredulidad y temor.
La necesidad de contactar a alguien confiable en su vida la impulsó a llamar a una amiga de confianza. Durante su conversación, las piezas fragmentadas de su calvario comenzaron a encajar. "Le dije: 'Dominique está bajo custodia porque me violó y me hizo violar,'" relató Pelicot. Fue en ese diálogo vulnerable donde primero etiquetó categóricamente la traición y la violencia que sufrió como violación, un término que anteriormente había luchado por asociar con su propio sufrimiento.
Con emoción cruda, Pelicot describió el proceso de finalmente verbalizar el crimen como un momento de realización claro. "Me tomó cinco horas de intenso interrogatorio antes de poder reunir el valor para articularlo. Esos momentos en la comisaría se sintieron interminablemente largos, cada segundo extendiéndose en la eternidad mientras luchaba con mis sentimientos," explicó. El interrogatorio fue riguroso, emocionalmente agotador, y sin embargo, instrumental en permitirle reclamar su narrativa.
Curiosamente, en medio de todo el calvario, un profundo sentido de horror eclipsó cualquier creciente enojo. "No siento enojo," declaró Pelicot pensativamente. Su enfoque permaneció en aceptar el profundo sentido de violación y traición que sentía, en lugar de canalizar su energía hacia el enojo hacia Dominique. Esta reacción desconcertó a muchos, pero para Pelicot, parecía ser un camino hacia la sanación.
A pesar de su turbulencia personal, la historia de Pelicot ha resonado con muchos, ofreciendo una voz a aquellos que lidian con las complejas emociones involucradas en tales experiencias traumáticas. Su decisión de compartir su historia se considera un acto valiente que podría inspirar a otros a encontrar su voz en medio de un caos similar.
Mientras Gisèle Pelicot continúa navegando el rumbo tras estas revelaciones, busca consuelo en el apoyo de sus amigos y se mantiene comprometida a reconstruir su vida desde este doloroso capítulo. Su reflexión conmovedora deja una impresión indeleble, enfatizando la resiliencia y las variadas formas en que las personas afrontan las secuelas del abuso.