Los alvarezsáuridos, antes malinterpretados por los paleontólogos como aves tempranas sin capacidad de vuelo, ahora se reconocen como dinosaurios no avianos con una inclinación por comer hormigas. La teoría predominante sugería que estos terópodos de cuerpo pequeño pasaron por una miniaturización evolutiva para cazar eficientemente hormigas y termitas. Sin embargo, un fósil recién descubierto ha impulsado una reevaluación de esta hipótesis.
El fósil, perteneciente a una especie llamada Alnashetri cerropoliciensis, revela que no todos los alvarezsáuridos eran comedores de hormigas. Este diminuto dinosaurio, uno de los alvarezsáuridos más pequeños encontrados, probablemente perseguía insectos y pequeños mamíferos como depredador, según Peter Makovicky, un paleontólogo de la Universidad de Minnesota.
El Peculiar
Típicamente encontrados en las rocas del Cretácico Tardío de Asia y América del Sur, los alvarezsáuridos se caracterizan por sus cortas extremidades delanteras con un pulgar con garra agrandado adaptado para cavar, dientes pequeños y características sensoriales similares a las vistas en aves nocturnas. Estas adaptaciones parecían perfectamente ajustadas para un estilo de vida centrado en montículos de termitas, apoyando la teoría de que su pequeño tamaño era resultado de esta especialización dietética. Pero la evidencia de Alnashetri cerropoliciensis sugiere lo contrario.
El fósil fue descubierto en la Formación Candeleros en Cerro Policía en la Provincia de Río Negro, Argentina, y se estima tiene alrededor de 90 millones de años. Representa el esqueleto de alvarezsáurido más completo y pequeño encontrado en América del Sur, a pesar de que le falta el techo del cráneo, partes de su brazo derecho, pierna derecha inferior y gran parte de su cola. Importante, el fósil muestra signos de hueso medular, lo que sugiere que era un subadulto cercano a la madurez sexual. Aun así, se estima que su peso adulto era de apenas 700 gramos.